
A partir del año, el ritmo de crecimiento del niño es más lento: proporcionalmente, crece a menor velocidad que en los primeros 12 meses y, por tanto, sus necesidades de energía y nutrientes son, también, proporcionalmente menores.
Además, tu bebé se lanza a la aventura de explorar en solitario todo lo que le rodea y está tan ensimismado en ello, que pierde interés por su viejo conocido: el plato de puré.
Estos son algunos consejos que te ayudarán a adaptarte a su nueva circunstancia:
1. Mantener la calma
Su negativa a comer pone a prueba tus nervios. Primer consejo: ¡No dejes que se dé cuenta! En breve, tu bebé entrará de lleno en “la edad del no”. Ofrece sin expectativas, sin obligar, sin regañar, sin chantajear o meter cucharadas de comida a la boca a la fuerza.
2. Ampliar la oferta
Lo mejor es que dejes de preocuparte por la cantidad de comida que queda en el plato y empieces a interesarte por la calidad y la variedad de su dieta, procurando que coma a diario alimentos de todos los grupos –lácteos; carne, pescado o huevos; cereales; legumbres; verduras; frutas–. Es el momento de introducir, tan despacio como siempre, los alimentos que aún no ha probado y acostumbrarle a la comida de los mayores, no solo en lo referente a los platos; también en cuanto a los horarios.
Si tu bebé toma leche materna, es muy normal que vuelva al pecho y que se satisfaga solo con tu leche materna, dejando a rato los alimentos a un lado. No es saludable “destetar al bebé para que coma más” al contrario, tu leche materna le está proveyendo las calorías y la energía que necesita para esta nueva etapa que ya pasará. Mientras tanto, sigue ofreciendo pecho a libre demanda.
3. Hacerlo divertido
Olvida el puré y presenta los platos de otra manera; déjale comer solo, aunque se ensucie y comparte la mesa con él siempre que sea posible. Los niños aprenden por imitación y sabrá que cuando todos se sienten a la mesa es hora de comer. Puede pasar que se antoje de lo que hay en tu plato, más que en el del suyo, ¡Déjalo comer! La idea es que la dieta en el hogar sea más saludable, tanto para el bebé, como para todos en general.
Algunos bebés se inquietan al sentarse en la silla para comer, no hay necesidad de obligarlos a comer siempre allí. Lo pueden hacer en tus piernas, o en otra mesa. Los bebés están en constante movimiento y exploración, es parte de su desarrollo.
4. Fuera preocupaciones
Recuerda que tienes a la mesa a un pequeño detector de emociones: si en casa se respira un ambiente inadecuado –están tristes o preocupados por algo– su apetito puede sufrir las consecuencias. A la hora de comer, los problemas deben quedar fuera de la mesa; en caso contrario, reclamará tu atención con una estrategia infalible: hacerle ascos a la comida.
5. Mucha paciencia
Ningún alimento es imprescindible: si tu bebé rechaza la leche puede tomar queso y yogur; si el problema es la carne, no pasa nada porque coma solo pescado y huevos.
Deja pasar una temporada y ofréceselos después. El hecho que no le guste por ejemplo, el aguacate o algún otro alimento, no significa que no le gustará por el resto de su vida. Síguele ofreciendo alimentos saludables y variados.
No caigas en la tentación de darle alimentos de poco contenido nutricional (como papás fritas, embutidos, dulces, etc.) porque “al menos come algo”. Hay niños que a los tres años se alimentan de solo frituras y embutidos, o de purés y no mastican bien. Importante es ofrecerle el alimento lo más natural posible y permitir que explore, que pruebe, que rechace y que vuelva a probar.
6. Comer sin trucos
No insistas para que tu bebé coma con los trucos habituales: la televisión, el muñeco, los cuentos, incluso, el chantaje emocional con frases como “mamá se va a poner muy triste”. Esa insistencia, la rigidez en los horarios, la tensión en la mesa, son causas suficientes para que un pequeño rechace el alimento.
Si tu bebé está sano, sube de peso y crece normalmente: Confía en él.
Síguele ofreciendo alimentos y verás que poco a poco él irá pidiendo alimentos por sí mismo, porque sabrá a su ritmo que los alimentos también lo llenan, al igual que la leche materna (o en su defecto si toma solo fórmula).
PD: ¡Recuerda que los bebés deben probar hasta 15 veces una comida antes de aceptarla!
Basado en: guiadelnino.com
